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Tomar sol, ¿es bueno o malo?

Por Florencia Pedrini*

Tomar o no tomar sol, esa es la cuestión. Muchos se preguntan si es bueno o malo, si causa daños en la piel o no, o si con un protector solar todo está solucionado.
La radiación solar está compuesta por dos tipos de rayos que pueden afectar nuestra piel: los UVA, que están presentes con la misma intensidad todo el día y todo el año; y los UVB, que son más potentes entre las 10 y las 16 horas. Los primeros pueden causar fotoenvejecimiento, tono irregular en la piel, arrugas, alergias y cáncer de piel. Los UVB pueden producir quemaduras solares y, también, cáncer de piel.
Entonces, ¿es todo negativo? La respuesta es no. El sol aporta vitamina D, que permite que el calcio se fije en nuestros huesos y los haga más resistentes.
Para sacar provecho de este beneficio, controla tu exposición. La radiación solar nos afecta más o menos según las circunstancias: la posición del sol, el momento del día, la época del año, la latitud y la altitud en la que nos encontramos, si está nublado, la concentración de ozono, entre otras. También debemos evaluar si hay elementos que puedan reflejar la luz solar (arena, nieve, agua, etc.) porque, en esos casos, estaríamos recibiendo radiación desde “arriba” y desde “abajo”.

Florencia Pedrini, Dermatóloga y dermatoscopista.

Para proteger nuestra piel, debemos evitar la exposición al sol entre las 10 y las 16 horas, porque la intensidad de la radiación es mayor. Y, por supuesto, los bebés y los niños, ¡a la sombra! Las quemaduras solares sufridas durante la infancia predisponen al cáncer de piel en la adultez.
Si vamos a estar al sol –por ejemplo, practicando algún deporte o actividad al aire libre–, usemos indumentaria que esté confeccionada con telas que eviten el pasaje de la radiación solar. Apliquemos el protector solar media hora antes de la exposición y renovémoslo cada dos horas (sí, siempre). También tenemos que volver a aplicarlo, para mantener su efecto, si nadamos, transpiramos o nos secamos.
Algo muy importante es el tipo de factor de protección solar (FPS) necesario que corresponde con el tipo de piel. Las pieles más claras requieren de una protección más alta (FPS: 40, 50 y 60). Las más oscuras, en cambio, podrían protegerse con FPS de 30 o 40. El protector que elijamos, además, debe brindarnos protección solar tanto para los rayos UVA como para los UVB; esto está indicado en las etiquetas de los envases.
Las zonas del cuerpo que son más sensibles al sol son: los labios, los párpados, la raya del cuero cabelludo, las orejas, el cuello, la nuca, el escote, los empeines y la parte posterior de las rodillas. Al tomar sol, es importante aplicar protector especialmente en estas áreas.
¿Qué cantidad de protector solar debemos usar? 2 mg por cm2 de piel, y siempre hay que aplicarlo de manera uniforme. Debemos buscar productos con texturas ligeras y agradables, que se distribuyan bien por la piel.
Teniendo en cuenta los cuidados necesarios, no solo contribuirás con tener una piel sana si no que también que se vea luminosa y bella.

*Dermatóloga y dermatoscopista. MN 108386.

Pelos al viento

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