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A tu medida: un protector solar para cada tipo de piel

Los rayos UV pueden afectar tu piel de distinta forma dependiendo del lugar en donde estés y la actividad que realices. Encuentra el protector solar que se adecue a tu tipo de piel y al de tu familia con estos tips.

Sol, mar y arena

Cuando se trata de las vacaciones familiares o, simplemente, de un día de playa, la protección solar –y su reaplicación– es esencial. Puede parecer obvio, pero muchas investigaciones revelaron que el 50% de las mujeres no reaplica su protector solar con regularidad. Las zambullidas en el agua, secarse al sol o transpirar demostraron que pueden remover tu crema protectora hasta en un 50%, dejando tu piel vulnerable a los rayos UV, que son particularmente fuertes en presencia del agua porque se reflejan en ella. Evita la exposición intensa durante las horas que van de 11 a 16, y utiliza un protector en barra para las zonas sensibles del rostro como la nariz, las orejas o los labios.
Un viento fuerte en la playa, combinado con el roce de la arena y la sal del mar, a su vez, pueden irritar las pieles sensibles. Las nubes y el viento también tienden a maximizar la intensidad de los rayos UV, a pesar de que no sientas sus efectos en tu piel. Usa una leche hidratante con factor de protección solar (FPS) para mantener la piel –incluso la más sensible– humectada y protegida.

Todo el día afuera

Durante el camino al trabajo o en tu break de almuerzo tu piel puede quedar vulnerable a los rayos UV. Incluso sentándote junto a una ventana tu piel se expone a los efectos nocivos del sol dado que los rayos UVA pueden penetrar el vidrio. El 80% de estas ondas pueden, también, atraviesan las nubes, por lo que siempre es necesario que tengas protector solar puesto.
Para cuidar tu piel de los daños de las ondas cortas y largas, incluye un protector solar en tu rutina de belleza diaria. Una crema matificante tipo BB cream con FPS hace que tu piel no se vea oleosa, y la protege de los rayos UV que pueden ser particularmente fuertes, aun en zonas urbanas.

Tardes de picnic

Protegiste tu rostro pero seguro olvidaste zonas del cuerpo como el cuello y el escote, ¡que quedan muy expuestas a los rayos del sol! Mientras conversamos con amigos o hacemos un picnic en el parque, no notamos los efectos nocivos de la exposición a los rayos UV. La piel sensible y las áreas del cuerpo que, en general, no se exponen al sol, pueden ser las primeras en reaccionar. Una leche suave sobre estas áreas te aseguran la máxima hidratación y una sensación de frescura y confort en tu piel. Puedes aplicar, además, una BB cream o crema humectante con FPS para proteger tu piel del sol.

Deporte al sol

Los rayos UV no deberían arruinar una tarde de running. Sin embargo, debes estar alerta: la sudoración excesiva puede remover tu protector, dejando tu piel desprotegida. Opta por un spray hidratante con FPS, resistente al agua, para mantener tu piel protegida aun si transpiras. La sensación del spray, además, te refrescará mientras haces ejercicio. Listos, preparados, ¡ya!

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